lunes, 17 de junio de 2013



Para ser respetuosos son imprescindibles por lo menos estos dos puntos:

  • Tratar a los demás con la misma consideración con que nos gustaría ser  tratados.
  • Valorar y proteger todo aquello que nos produzca admiración.
¿Qué nos impide tener respeto?: 
  • Los malos tratos y abusos sobre los demás.
  • La ausencia de principios.
La falta de respeto es propia de las personas desconsideradas y egoístas, insensibles en alto grado al entorno social. Es tal su indiferencia o su ignorancia con respecto a quienes viven a su alrededor, que pasan por alto las más elementales normas de convivencia, como si no las conocieran -lo cual resulta ser cierto en muchos casos- o, lo que es peor, conociéndolas y haciendo alarde de que les tienen sin cuidado.  Quienes así obran causan un daño considerable a la sociedad y a los individuos en particular, pues pisotean su dignidad y su derecho a ser tenidos en cuenta y respetados. Este comportamiento es típico de los gobernantes y funcionarios corruptos o despóticos, de los padres o madres tiránicos, de los hijos insolentes o desagradecidos, de los maestros autoritarios o arbitrarios, de los vándalos que destruyen por placer los bienes de la comunidad, y en general de todos  aquéllos que desconocen el valor de las personas y de las cosas.  

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